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Mostrando las entradas etiquetadas como Relatos

Los Sueños del Insomnio. Cap 9.

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Nota: Esta historia tiene una continuidad, si quieres leer el resto de los capítulos pincha en el título en la seccion de Categorías, situada a la derecha. Para leer lo escrito hasta ahora en version PDF, accede a la categoría "Notas del Blog". Abrí los ojos. EL ventilador de techo de la destartalada habitación de hotel donde me alojaba hacía amagos de giro, mientras el calor sofocante del exterior se colaba a través de las rendijas de la persiana. Me levanté de la cama y recorrí el corto trayecto de la cama al baño con el fin de refrescarme un poco y al momento le vi de nuevo, sentado en el sillón con la mirada fija en mis pasos, sin decir una sola palabra. Últimamente solo aparecía de vez en cuando, y siempre de la misma forma: se limitaba a observarme y a recordarme con esa mirada fría que seguía ahí, y que de momento no pensaba irse. Esta vez no era distinto. Hacía juegos de manos con un zippo cromado en negro y a mi regreso del baño le descubrí mirando con curiosidad la ...

Club Soledad: Blad

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Mientras blandía la cuchilla en la piel de aquel sucio magnate de los negocios Blad tarareaba fielmente una canción poco conocida del grupo Lynyrd Skynyrd y perfilaba con cuidado la inscripción que desde hacía años marcaba la piel de sus víctimas. Como en ocasiones anteriores, sus obras de arte eran magistralmente conducidas por los caminos del engaño hasta llegar a su trampa. Blad era un cazador, un mesías, el pastor de las almas descarriadas. . Dios le había ordenado un cometido y él lo cumplía con satisfacción. No hay nada malo en disfrutar de su trabajo y más si se está completamente seguro de que se está haciendo lo correcto. Putas, avaros, mentirosos, soberbios… Toda la escoria de la humanidad debería saber que es él quién les conducirá a su infierno por caminos tenebrosos y oscuros, manchados de dolor y arrepentimiento. El es Constantine, es un mito y comprende cada milímetro del mundo. Los atraía a cada uno con su vicio y los atrapaba una vez dentro. La puta no le resulto difíc...

La pulsera: Segunda etapa Cap.2

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Nota del blog: Esta historia tiene una continuidad. Si no has leido las anteriores es posible que no te enteres de nada. Para poder acceder a los capítulos anteriores, a tu derecha tienes una barra de categorías. En ella encontraras el título de esta historia y si pinchas en ella verás todos sus capítulos. El orden es por novedad,, así que el último relato de esa categoría es el primero de esta historia. ¡Disfrútalos! Pasó la noche tirando chinas a la ventana equivocada pero no sería suficiente fracaso para cesar en su intento. A la noche siguiente acertó en la ventana y en las intenciones. - Daniel, ¿qué haces aquí? - Sol o venía a verte… - ¿A la 1 de la madrugada? Sabes que no me dejan salir hoy. Es el cumpleaños de mi madre. - ¿Están tus padres? - No, solo está mi madre. Mi padre se ha ido a celebrarlo por ahí. - ¿Crees que me dejará pasar a verte? - ¿Qué has bebido? - Tú inténtalo… - ¡Estás loco! Desde dentro se escuchó una voz que pedía explicaciones. Ainara giraba la cabeza e int...

Los Sueños del Insomnio Cap.8

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El viento soplaba fuerte desde abajo creando cierta sensación de vértigo al asomarse a la caída que dejábamos a nuestra espalda, y en el horizonte se contemplaba Madrid al completo, de extremo norte a extremo sur, medio tapada por esa nube de humo que la acompaña en días calurosos. Como cada vez que subía allá arriba, una sensación de calma me inundó al pisar la roca fría y mirar hacia delante, tratando de dejar atrás la mochila de mis preocupaciones, como el montañero que llega a su destino y al desembarazarse de su carga se siente flotar durante unos instantes... Afortunadamente, en ese lugar los instantes se alargaban a minutos, hasta que uno dejaba de ser esclavo del silencio y abría la boca para hablar. Denominado “El Helicóptero” por los escaladores de la zona, ese rincón apartado de la civilización, pero desde el cual a la vez tenias casas a tiro de piedra, era uno de los pocos lugares selectos que aun guardaba para mi en momentos difíciles. Él estaba sentado en uno de los hue...

Los Sueños del Insomnio Cap.7

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“Con los muñones que escriben derecho en renglones torcidos… Con el olvido que siempre se acuerda de resucitar…” Tras el último golpe, escupí un último rastro de sangre al suelo y me limpié con la mano los restos que aun permanecían en mis labios. Él estaba enfrente de mi, prepotente como siempre, con una leve sonrisa entre los labios y mirándome fijamente. - Veo que no te cansas de lo mismo, siempre con tu misma manera de saludar… ¿te crees que me sorprendes? – solté desafiante mientras clavaba una rodilla en el suelo para levantarme. Mentía, por supuesto, pero si algo estaba claro es que no pretendía dejarme intimidar fácilmente por un puñado de golpes, bien clavados eso si… Su voz sonó extrañamente familiar, a pesar de que hacia tiempo que no nos encontrábamos cara a cara: - Hmm…me parece que el tiempo te ha tratado mal…antes aguantabas mejor los golpes. Sabes que es mi forma de ser, tú dices hola, gritas, o haces el imbécil. Aunque no lo desee, ...

El club soledad: John

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Las luces vuelan cruzando las ventanillas del Mazda MX-5 negro descapotado que se come a gran velocidad todos los kilómetros desde el hotel Ritz hacia ninguna parte. En el asiento del conductor John aprieta con fuerza el acelerador y mira al infinito pensando solamente en el viento que juguetea con su pelo engominado. Cierra los ojos durante un instante y escucha el motor pedir la sexta marcha aun sabiendo que jamás va a llegar. Se agarra al volante y toma las curvas oyendo los quejidos de los neumáticos al dejar trocitos de estopa en los arcenes de la carretera bidireccional que separa dos mundos paralelos. Su vida, y el resto del mundo. Quizá demasiado egoísta o quizá demasiado especial (en tono despectivo) para dedicarse a nadie más que a sí mismo. John se había acostumbrado a vivir una vida de negocios y estrés. Nació en una familia de bien donde, tanto su madre como su padre, estaban demasiado ocupados para enseñar a su hijo a querer y ser querido. En cuestión de educación, fue un...

Los Sueños del Insomnio Cap.6

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“¡No te vayas por favor! No te vayas… ¡Quédate por favor! Quédate…Lo Siento…” Un escalofrío recorrió mi espalda a pesar del agua casi hirviendo que salía de la ducha. Resoplé, y apoyé ambas manos en la pared mientras dejaba que mi cabeza se sumergiese entera en el chorro, cerrando los ojos y notando las gotas resbalar por mi mejilla. El recuerdo de una voz puede perdurar más de lo que pensamos. Las imágenes se distorsionan en la memoria, olvidamos lugares, detalles, luces, caras…pero la voz resulta casi imposible olvidarla. Siempre vuelve… Cerré el grifo y busqué entre el vapor la toalla, justo antes de caer en la cuenta de que estaba lavándose en ese momento. Mierda, pensé. Dejando pequeños charcos por el pasillo llegué hasta el armario y saqué de ahí una limpia, vislumbrando al fondo del armario un cajón lleno de viejos recuerdos. Tragué saliva y mirando hacia otro lado cerré la puerta con el pié. Dejamos un poco de nosotros en cada objeto que usamos, cada hoja que escribimos...

La pulsera: Segunda etapa Cap.1

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Nota del blog: Esta historia tiene una continuidad. Si no has leido las anteriores es posible que no te enteres de nada. Para poder acceder a los capítulos anteriores, a tu derecha tienes una barra de categorías. En ella encontraras el título de esta historia y si pinchas en ella verás todos sus capítulos. El orden es por novedad,, así que el último relato de esa categoría es el primero de esta historia. ¡Disfrútalos! Seis horas más tarde la cama se resistía a transportar el sueño de Daniel. Con los ojos bañados en lágrimas, agarrado a la almohada miraba a través de la ventana el amanecer de Barcelona. Se levantó torpemente y cogió con la punta de los dedos el paquete de fortuna que había encima de la mesilla. Encendió un cigarro. Tras la primera calada se restregó las manos en los ojos y soltó el humo mirando al suelo. No podía quitarse de la cabeza el sonido de la balas despeinándole. No podía apagar la imagen de Soledad desvaneciéndose. Se levantó y golpeo torpemente con el pie la ...

El Club Soledad: Maru.

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Nadie nos enseña a vivir. Nadie nos cuenta cómo debemos empezar a ser felices. Quizá es la razón de que nunca lo seamos. No se dictaron normas ni tampoco manuales, por eso somos libres y desdichados. Somos independientemente dependientes de algo. Nos mentimos (primera fase), nos deprimimos (segunda fase), continuamos deprimiéndonos (tercera fase), negamos todo contacto con cualquier persona (cuarta fase) y lloramos (quinta fase)… Hasta ahí conozco yo. No sé en cual he estado ni en cual estoy, pero conozco cinco historias. Cinco historias que nos enseñan que la soledad no es cosa de uno. Máster en soledad, Nobel de desdicha, record de lágrimas. Maru había sido más que bella. Había sido perfecta. Sus padres la habían educado como la perfecta esposa y envidiable madre. Rímel desde los trece, carmín desde los quince. Falda corta, descaro de largo. Aprendió más con su cuerpo que cualquier capullo con un libro. Supo dirigir y exigir, desear y ser amada. Era la mayor zángana, hija de su ...

Los Sueños del Insomnio. Cap5

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Se llamaba Diana. Vestía unos vaqueros azules nuevos-desgastados que terminaban al final de sus largas piernas en el interior de unas botas de fieltro marrones, con pinta de haber sido usadas en solo dos o tres ocasiones. El pelo, suelto, de color castaño claro, le caía suelto sobre los hombros de un suéter del mismo verde intenso que sus ojos. Sin saber porque sabía ya su nombre y sentía que la conocía de toda la vida, pero a la vez me era desconocida por completo. Y estaba sentada enfrente de mí… Había cerrado los ojos en mi cocina, y antes de abrirlos sentía el meneo del autobús. Viajábamos desde no se donde hacia donde no quería saber, y estábamos en asientos contiguos, uno a cada lado del pasillo, ella y yo (ya con ropa) solos en todo el autobús. Me revolví en el sitio tratando de averiguar que estaba ocurriendo y entonces fue cuando levantó la mirada del libro que leía incansablemente y me habló… - ¿Estás bien? La mire fijamente sin decir palabra alguna,...

Los Sueños del Insomio. Cap4

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- ¡Pídeme que me quede! Por favor… ¿Por qué no me pides que me quede? Pídemelo por favor…pídeme que me quede… Abrí los ojos. Joder…malditos recuerdos. La ventaja de los sueños es que te despiertas y se acaban, con suerte ni recordarás aquello con lo que habías soñado. En cambio, la sensación de soñar despierto te acompaña hasta mucho después, al no “despertar” es mucho más difícil acabar con esos pensamientos. Me restregué los ojos apartando un par de legañas mojadas y bajé el brazo para agarrar mi denominada “botella de resaca”, situada estratégicamente en la cabecera de la cama. Vacía. “Cojonudo”, pensé. Note movimiento a mi lado y giré la cabeza para ver la rubia melena de Eva descansando sobre la almohada, que se giraba dándome la espalda. Ese fin de semana mis padres se habían ido de viaje por su aniversario y yo, reacio de fiestas donde los menores resultados son cojines teñidos de vino, tras una noche de quicos, pipas y rondas de “horas felices” de bar en bar, ha...

Los Sueños del Insomnio. Cap3

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(A Bruce y a Jula, por todas esas tardes hablando de nada y de todo al mismo tiempo. No aparecisteis ni pronto ni tarde, aparecisteis cuando más os necesitaba. Un abrazo) - ¿Qué coño te pasa tío? Estás más callado de lo habitual, y eso ya es difícil viendo como has estado estos días. Álvaro, mi compañero de clase, me miraba desde el otro lado de la mesa del comedor de la cafetería mientras mascaba uno de los filetes de su plato embutido entre dos trozos de pan. Tenía motivos para preocuparse, no había abierto la boca en todo el día, ni siquiera cuando habíamos leído en el tablón de física que se cancelaba una de las prácticas a causa de un examen al cual ni nos íbamos a presentar. Él había saltado por el departamento mientras yo me había limitado a esbozar una leve sonrisa. Llevaba varios días callado…desde el episodio del autobús trataba de ordenar mi cabeza pero era imposible. No le veía el sentido, seguía sin dormir por las noches, pero al llegar el autobús, ...